Ciro Galindo, el grande
.05Mar

Ciro Galindo, el grande

¿Qué hombre está solo en el mundo? Ya lo decía el poeta inglés John Donne: “ningún hombre es una isla entera por sí mismo”. Sus palabras describen bien lo que todo hombre debería comprender en algún momento: “que nos encontramos unidos a toda la humanidad”. Por eso, “Ciro y yo” no es sólo una película sobre la historia de Ciro Galindo y Miguel Salazar, es un relato que habla de mí, de usted y de todos.

Carolina Pineda González* 

Forjando Paz en su lugar de aliado del documental estuvo en el Centro de Memoria, Paz y Reconciliación de Bogotá en el mes de febrero, donde se realizó la proyección de la película y posteriormente intervinieron sus protagonistas: Ciro Galindo, su hijo Esneider y Miguel Salazar, su director.

En la pantalla sus vidas se resumen a través de fotografías. Principalmente, una fotografía familiar en la que Ciro Galindo, Ana, su esposa, y sus tres hijos: John, Elkin y Esneider están uno junto al otro. Mientras avanza la historia, el papel se va venciendo, se dobla y oxida. Desaparece la nitidez de los rostros: los hijos son forzados a participar en la guerra y entristecen los ojos de sus padres. Finalmente, en medio de tanto dolor, ya no es clara su identidad.

Colombia, el lugar en donde es tomada la foto, es un territorio con más 50 años de conflicto, que se desarrolla al tiempo que transcurre la vida de Ciro. En su gente aún resuenan siglos y siglos en los que la violencia parece haber sido la única posibilidad para resolver las diferencias. Por eso, el documental marca un importante punto de partida para construir empatía y escuchar a quienes han vivido la guerra con más crudeza: los pobladores de las zonas rurales. Como la familia de Ciro, han sido más de 8.600.000 los colombianos y colombianos víctimas del conflicto que al tiempo que han sido violentados y desplazados por los distintos actores de la guerra, han sido invisibles durante décadas para el Estado.

“Está película es para que pensemos en la paz, en lugar de la guerra” Esneider Galindo.

En el auditorio, conmovidos y conscientes de haber encontrado algo nuevo y verdadero, algunos asistentes le expresaron a Ciro una disculpa sincera por la indiferencia que han mostrado ante su realidad, que representa la de tantas otras personas. Para Ciro y su hijo, han sido muchos los logros tras realizar esta producción, la cual también representa una oportunidad de tener voz para miles de personas que han sido desplazadas por la guerra en Colombia.

Sienten que ser escuchados, parte fundamental de una reparación verdadera, además del reconocimiento de la verdad, les ha ayudado a perdonar. Durante muchos años, contó Esneider, se preguntaba: ¿por qué nos pasa esto a nosotros? Ahora, después de expresarse, de “desahogarse”, ya no se siente solo. Se siente reconocido y escuchado.

Cuentan que en el año 539, antes de nuestra era, un rey persa llamado Ciro, el Grande, conquistó Babilonia y liberó a los judíos. Con su ejército, desvió el río Éufrates para bajar el nivel de las aguas, luego las atravesó y entró a la ciudad, conquistandola casi sin resistencia. No es exagerado decir que a través de ésta historia uno reconoce un gran hombre, un héroe al que podemos llamar ahora: Ciro Galindo, “el Grande”, pues a través de su voz temblorosa, de su vida, ha demostrado que se puede ser mejor que las circunstancias y adversidades, se puede conquistar uno a sí mismo, perdonar y volver a comenzar.

“Firmar un Acuerdo de Paz es un avance muy grande, el resto lo tenemos que hacer nosotros”: Ciro Galindo.

“Es mejor una mala paz a una buena guerra”, Esneider Galindo.

Así, Ciro Galindo, un colombiano nacido el 29 de agosto de 1952 en Coyaima, Tolima, aunque lejano a los héroes de la antigüedad, se ha convertido en “el Grande” porque a través de su historia muchos han podido sentirse parte de un país y han entendido que son capaces de transformar esa realidad, de conquistarse a sí mismos y superar las dificultades.

Ese yo, que es Miguel Salazar, amigo de Ciro, también somos nosotros. A Miguel Salazar, “la tragedia de Ciro le enseñó una vida que no era la suya: la humanidad que está enfrente”. Por eso, invita a las personas a no ser indiferentes, a ser solidarios, y ver la humanidad. Así también, lo invitamos nosotros a sentirse parte de esta historia.

*Equipo Forjando Paz

Write a post